martes, 1 de octubre de 2013

MARIPOSA UN CASO DE MI PRÁCTICA

Mariposa es una yegua árabe tordilla de 7 años, que sufrió una insuficiencia hepática aguda. Fue tratada por un colega que cubrió la emergencia, y luego la dueña que trata a sus animales con homeopatía, me llamó para ver como podía complementar el tratamiento.

Cuando la vi por primera vez se encontraba muy mal, con las mucosas amarillas, sin ganas de comer, quieta, triste, apática, parada en un rincón. Durante la consulta, le hice un masaje con el objetivo de conocerla, relajarla y estudiarla. Al principio no parecía muy interesada, realmente se sentía muy mal. Pero continué trabajando para encontrar algún punto de relación y contacto. A la media hora de comenzado el masaje, comenzó a bostezar, a mirarme y a prestar atención a la situación, que era novedosa para ella. Trabajé muy suave con las manos planas ejerciendo una ligera presión en diferentes puntos de su cuerpo. Cuando pude profundizar el contacto, ubiqué mis manos sobre la región hepática deslizándolas suavemente hacia la columna vertebral para trabajar sobre las vértebras por donde pasan los nervios que inervan la región. En determinado momento crujió en la zona de las vértebras torácicas y luego de este hecho comenzó a mirarme con más atención, volvió a bostezar,  y continuó con un abrir y cerrar de la boca relajando la mandíbula, la articulación atlanto-occipital y la atlanto-axoidea, es decir, la región de la nuca. Concluí el masaje integrando todo su cuerpo y estirando una vez más la columna con un trabajo específico a la altura de la cola sobre las vértebras coccígeas con el objetivo de influir a través de estas vértebras en el sistema nervioso.

Además le prescribí Aurum, un medicamento homeopático que cubre los síntomas hepáticos con ictericia junto con los síntomas mentales de pena y cólera reprimidas, que esta yegua presentaba. Desde el punto de vista de la medicina china, el hígado es un órgano relacionado con la ira y la pena. Esta yegua había sido separada de su hijo, la habían llevado a un lugar nuevo para ella, donde era rechazada por la manada de caballos criollos donde había sido ubicada. Evidentemente, estos hechos la habían hecho sufrir.  Tal vez la yegua había tenido alguna enfermedad hepática en su vida, pero este hecho no lo pude comprobar porque faltaba su historial clínico. Como la yegua vivió pensionada en distinto lugares, su dueña que no vivió con ella, no conocía su historia clínica. El único dato peculiar, es que tuvo un jinete con quien se entendía muy bien, que tuvo que dejar el lugar y no lo volvió a ver. Otro dato, es que la yegua tenía mucho contacto con la gente donde vivía antes de ser separada del potro. Donde se encontraba cuando se enfermó súbitamente, aunque el contacto con las personas era “normal”, no era el contacto al que estaba acostumbrada, por lo cual realmente en su "sentir" estaba sola. Hago estos comentarios porque pude identificar mejor su necesidad de contacto, posteriormente durante el segundo masaje.

Al día siguiente de la primera consulta, el otro colega volvió a tomar una muestra de sangre. A las 48 horas de este nuevo tratamiento (junto con el tratamiento de sostén recetado por el colega), la bilirrubina había descendido en dos puntos, la yegua comía muy bien y  jugaba.  Volví a verla unos días después y le hice otro masaje. Se sentía mucho mejor, y esta vez, se contactó conmigo más intensamente. Me miraba, bostezaba mucho, se movía y me mostraba los lugares donde le hacía bien el contacto. Uno de ellos como la primera vez, era la región de la nuca. ¿Porqué es importante este dato?. Por qué si bien la entidad clínica fue una insuficiencia hepática, la mayoría de las veces el origen del problema está lejos de la lesión. La nuca del caballo es sumamente importante, es la unión del cerebro con el cuerpo. Una nuca sana mantiene el flujo de información nerviosa, el equilibrio y balance natural del caballo.

Esta yegua estaba en proceso de doma. Aunque era una doma racional, aparentemente se había tensado en esa región. Creo que por alguna maniobra antigua y no del momento. Por lo tanto, para ella fue curativo relajar esa región, pues hay que tener en cuenta que a partir de allí se emiten las respuestas motoras y sensitivas provenientes del cerebro, respuestas que pueden estimular o no un proceso terapéutico. Durante este segundo masaje estuvo continuamente conectada conmigo, cerca, haciendo presión con su cuerpo contra el mío. Trabajé con diferentes técnicas, usando de cada una lo que el animal me pedía: Reiky, acupresión, estiramientos y suaves movimientos de balanceo de todo su cuerpo con el fin de estimular su propia energía curativa.

Como terapeuta busco que el caballo participe de su proceso de curación. ¿Cómo lo hago? Estimulando su atención hacia mí. No es lo mismo trabajar con un caballo que está comiendo que con uno que está atento a la situación. Cuando Mariposa comenzó a interesarse por lo que le hacía, fue porque empezó a sentirse mejor. Dejó de estar apática y se concentró en el trabajo. De este modo, me enviaba más información corporal para trabajar con ella. De algún modo se le dice al animal, que él puede ayudarse a sí mismo. Actualmente Mariposa está en un proceso de franca recuperación.

Nuestras manos son muy sensibles y aptas para el proceso curativo. Cuando un bebé llora porque tiene un cólico, la madre intuitivamente pone sus manos en el abdomen para aliviar el dolor y generalmente lo logra. Esta habilidad necesita ser desarrollada y como todo aprendizaje, lleva tiempo. Algunas personas que tratan con caballos tienen más sensibilidad que otras. El masaje como las diferentes terapias corporales, son un arte que necesita tiempo y práctica para desarrollarse.

Anahí Zlotnik – Veterinaria MP 4746


"Un animal es un animal y quiere ser tratado como tal" - Entrevista publicada en el diario La Nación

"Un animal es un animal y quiere ser tratado como tal" - Entrevista publicada en el diario La Nación
Veterinaria especialista en comportamiento animal y homeópata, frente a una de sus especies más admiradas
"Un caballo en libertad, suelto en la pradera, camina diariamente 30 kilómetros y pasta durante unas 16 horas. Ahora imagine un caballo deportivo, que, por ejemplo, salvo el tiempo en que lo sacan a varear y lo cepillan, pasa 23 horas encerrado en un establo oscuro. Ese animal no puede estar bien", explica Anahí Zlotnik, médica veterinaria especializada en comportamiento animal, homeópata y autora del libro Relinchos y susurros .
"A veces me preguntan qué necesita un caballo. La respuesta es igual a la que daría al referirme a un ser humano. Recuerdo que San Francisco hablaba de mis pequeños hermanos." Necesita que lo traten bien y que, además de alimento, cobijo y sanidad, le den afecto. Esto no significa malcriarlo, que es una actitud bienintencionada, pero contraproducente. Por otra parte, el caballo es un animal muy social y necesita comunicarse. Por eso, creo que la prioridad para el que trata con ellos es comprender su lenguaje."
-¿Cómo se comunica un caballo?
-Con un lenguaje corporal silencioso, con los ojos, los movimientos de las orejas, incluso con la textura de su piel. Y cuando sabe que lo comprenden se crea una relación muy fluida y afectuosa. El caballo es un animal de presa; lo contrario de gatos y perros, que son predadores. No mata, es cazado, es herbívoro. Vive en manadas con reglas de convivencia y una jerarquía en la que hay un padrillo líder o una yegua alfa, la yegua madrina, que son líderes porque cumplen una función, la supervivencia de la manada.
-¿Cómo comienza la relación del hombre con el caballo?
-Originariamente el hombre cazaba caballos por su carne, como alimento. Pero de a poco fue comprendiendo que podía darles otros usos. Sin embargo, la carne de caballo se sigue consumiendo y hoy la Argentina es uno de los mayores exportadores del mundo. Lo que mucha gente no sabe es que en su mayoría se trata de carne de animales robados. Y no importa qué tipo de caballos, es una verdadera mafia. Se exporta principalmente a Japón, Rusia e Italia.
-¿Cómo trabaja un veterinario?
-En primer lugar, observando. Tratando de ponerse en el lugar del animal para saber qué siente. A veces el solo hecho de abrir o agrandar ventanas para que entre la luz, y así lograr que un caballo enfermo pueda comunicarse visualmente con otro animal vecino, mejora notablemente las cosas.
-¿Recuerda un ejemplo?
-Una vez me llamaron de un stud de San Isidro por una yegua que había llegado bien, pero después dejó de comer, tuvo el pelo áspero y se recluyó en el fondo del establo. La observé y vi que continuamente miraba hacia una ventana que había cerca del techo. Entonces, propuse que la mudaran a un establo donde estuviera cerca de una compañera y que pudiera verla. La cambiaron, y en el nuevo alojamiento abrieron una gran ventana que le permitía ver la yegua del establo de al lado. Enseguida comenzaron a comunicarse, aproximaban los hocicos a la reja que las separaba. Al poco tiempo la yegua volvió a comer y cambió de actitud. Es importante que la persona que va a tener un animal, un caballo, un pato, un perro o un canario, trate de saber lo más posible sobre su manera de ser, conducta, necesidades, etcétera.
-¿Cómo lo hace?
-En el caso de los caballos se dictan cursos muy buenos, como el de la Sociedad Rural. Hay otro importante sobre el caballo deportivo, que dicta la Universidad Católica. Bueno, yo también dicto cursos (ríe ).
-¿Y animales domésticos como perros, por ejemplo?
-Hay muchos libros buenos. Uno de mis autores preferidos es el biólogo y filósofo británico Rupert Sheldrake, muy inteligente y controvertido, que tiene una obra importante. Son famosos sus diálogos con el Dalai Lama y con el notable David Bohm. Sheldrake es autor de libros como Ciencia y espiritualidad, y para el tema que nos ocupa, De perros que saben que sus amos están camino a casa . Por otra parte, hay programas de televisión interesantes, como El encantador de perros , Whisperer dogs , en Animal Planet, del mexicano César Millán.
-¿Cómo sumó la homeopatía?
-Al poco tiempo de terminar la universidad, con dos compañeros tuvimos que atender a una perra que tenía moquillo y estaba moribunda. No reaccionaba, y como último recurso propuse llevarla para que la tratara un gran amigo y maestro, el profesor Juan Gómez, homeópata. Gómez le recetó pulsatilla, un remedio homeopático. Quedó internada en su casa y al día siguiente, cuando fui a verla y esperaba lo peor, salió a recibirme. Eso me convenció de la eficacia de la homeopatía.
-¿Cuál es el inconveniente de malcriar a los animales?
-Un animal no es un bebe ni viene a cubrir el lugar que dejó un ser querido. Un animal es un animal y quiere ser tratado como tal. En el caso de un perro, entrar en una familia significa para él integrar una nueva jauría y necesita saber cuál es su lugar en ella. Entonces, no hay que darle de comer en la boca o dejarlo dormir con sus dueños. Tiene que tener su lugar de pertenencia en la casa. Malcriarlo es contraproducente; a veces hay perros que muerden a sus dueños, se ponen histéricos y nadie entiende por qué. Es porque el animal no sabe cuál es su lugar en la jauría, porque se lo trata como algo que no es.
Luis Aubele


UN CASO: Un caballo con pánico Técnica de trabajo

Parte de un capítulo del libro Relinchos y Susurros
UN CASO


Un caballo con pánico

Técnica de trabajo


Foto: Constantino Sánchez Martínez
 CURSO DE COMUNICACIÓN CON EL CABALLO
ESCUELA SIERRA NORTE – ESPAÑA
El cabestro lo aterraba


Introducción

Para trabajar con caballos con trastornos de comportamiento, es necesario hacer un diagnóstico del estado físico y anímico del animal, un pronóstico y un plan de trabajo. La técnica debería ir acompañada de sensibilidad para captar lo que el animal puede tolerar para modificar sus recuerdos negativos, sin sensibilidad se puede empeorar mucho su estado.

Las claves son: técnica, percepción, paciencia, flexibilidad y respeto por el animal.

Este azabache estaba literalmente en pánico. Antes de llegar a Sierra Norte, había estado encerrado en un box durante un año sin ver la luz Ni bien alguien entraba al box, temblaba como una hoja. Tuvo la suerte que lo compró una persona compasiva.

Primer paso - Diagnóstico
Historia del caballo: Toma de todos los datos: ¿Cuándo llegó, en qué condiciones, cómo fue la adaptación, cuáles fueron sus reacciones, estado de salud y nutrición, cómo lo manejan?
La gente del lugar ya había hecho contacto con él y al menos sacaba la cabeza por la ventana. Pero era imposible ponerle un bozal. El encargado del lugar, se las ingenió para ponérselo con algo parecido a una caña de pescar para enlazarlo y llevarlo a un piquete. Todo lo que fuera contacto era muy difícil porque estando suelto quería acercarse a alguien, pero en el momento que se daba vuelta para tocarlo salía corriendo.
Diagnóstico: Estrés y pánico a las personas. Gran estado de tensión corporal. No toleraba la cercanía.

Observando los pasos podemos trabajar con paciencia y delicadeza y llegar a muy buenos resultados.

Segundo paso
Acercamiento para hacer un pronóstico
Cuando nos acercamos a un caballo que no conocemos (sobretodo si está alterado), lo hacemos con atención para observar sus reacciones: "si es tranquilo, si se pone nervioso o se asusta. Si tiene ganas de relacionarse o se aleja".
En este caso, fue evidente que el caballo quería relacionarse pues estaba con la cabeza fuera del box, pero cuando le acercaba la mano o me acercaba, se iba hacia atrás "temblando como una hoja". La huída es la primera arma de defensa del caballo. Tenía que defenderse pues su recuerdo era: Humanos --- Peligro

Pronóstico
Es un caso que necesita mucha paciencia, los pasos deben ser cuidadosos, sin apuro porque cualquier apuro puede empeorar la reacción del caballo. No sé si podré ponerle el bozal. La pregunta debería ser: ¿Hasta dónde me dejará llegar? Hasta dónde me deje llegar, va a ser lo correcto para este caballo en esta situación. Si bien el objetivo principal era ponerle el bozal, el foco era establecer contacto con él y recuperar su confianza. Volver a las primeras letras para recuperar sus secuencias de señales que había emitido pero que no fueron comprendidas. Este es un punto esencial cuando trabajamos con caballos abusados que tienen mucho miedo. Aunque exista la meta de ponerle el bozal, es necesario observar en qué circunstancias está el animal, porque si no lo vemos objetivamente podemos equivocarnos y por apuro empeorar la situación.

La técnica: Abrí la puerta del box, entré tranquila con movimientos suaves para evitar provocarle más pánico. Pero de algún modo tenía que decirle que podía confiar en mí y eso lo hice con mi lenguaje corporal. Cuando me acercaba  y él retrocedía, en vez de gritarle y presionarlo más, también me iba para atrás con mi brazo derecho extendido hacia el costado llevándolo hacia delante, al mismo tiempo que lo miraba cada tanto a los ojos atenta al momento en que él se quedaba quieto o avanzaba y mascaba, momento en el que dejaba de mirarlo a los ojos a modo de recompensa, para no presionarlo demasiado. Este modo de comunicación es una imitación del modo en que los caballos se comunican.
De a poco pude acariciarlo con mi mano cerrada -con la curva hacia él para evitar usarla como una garra- y el bozal, y cuando se relajó y superó la reacción de huida, lo liberé del trabajo como premio por el gran paso que había dado. Aunque pueda parecer poco, para el azabache fue un gran paso. "Lo bueno si breve dos veces bueno"  en este caso fue así.

El animal dominante, domina a los otros por el movimiento y la dirección del mismo. Mueven a los otros cuando están quietos o los detienen cuando se mueven. Esta es la base de todos los entrenamientos. Entonces, si Negrito retrocedía como intención de huída, lo mandaba para adelante. Le marcaba la dirección hacia donde quería moverlo. Después de realizar esta acción varias veces, entendió que podíamos hablar el mismo idioma. Y fue disminuyendo su temor. Cada vez podía acercar mi mano a su cuello y tocarlo sin que retrocediera y sin tanto temblor. A medida que nos comunicábamos de este modo, comenzaba a mascar, signo de relajación que le estimulaba con mi voz y mi lenguaje corporal.
 
¿De qué modo el caballo entiende que hace algo bien?
Por medio de la recompensa o refuerzo positivo. Cuando hace algo bien, se lo recompensa disminuyendo o liberando la presión, que en este caso fue dejarlo descansar. Hay que estar muy conectado con el caballo para saber cuando es el momento. Uno de los signos indicadores, es el mascado, signo de relajación y comprensión. Cuando lo hizo varias veces y dejó de temblar, lo dejé "Pensando". Es decir, que se quedó sintiendo una sensación distinta a la esperada. En su memoria (que es muy precisa) el recuerdo de una persona en el box con un bozal, era un recuerdo de peligro. Sin embargo esta experiencia fue diferente y ahí pudo empezar a pensar distinto y dejar de aterrarse. Este paso terminó cuando demostró un poquito más de confianza.


Paso tres
Medicación
Parte de mi técnica como Veterinaria, es el uso de Medicamentos Homeopáticos, Remedios Florales y Masajes Terapéuticos. Tomó Arnica que es un medicamento indicado para el trauma mental y físico. Al contrario de lo que se cree (Por falta de información precisa), los medicamentos homeopáticos actúan con gran rapidez cuando están bien indicados. El trabajo de corrección de trastornos de conducta se optimiza con el uso de medicamentos que actúan sobre el ánimo del animal, pues acelera el proceso de recuperación física y mental, porque estos medicamentos equilibran su energía vital.  Cuando están bien prescriptos, el proceso de recuperación física y mental es más rápido y efectivo. En este caso le devolvió la confianza y lo relajó de manera tal que pudo abrir su espacio corporal con más rapidez.

Arnica Montana, se obtiene de una planta compuesta conocida por sus propiedades desinflamatorias. Su pomada se usa en forma local cuando hay golpes, traumas e incluso hemorragias. Desde el punto de vista homeopático, además, posee un uso más sutil, cuando se usa una potencia más alta –como la que tomó, una potencia 200–, que actúa en un nivel físico, mental y anímico. Tan traumatizado, golpeado y magullado como estaba, Arnica 200 seguramente lo iba a ayudar a superar el miedo a ser golpeado, hecho que comprobamos posteriormente. El medicamento homeopático funciona de manera suave, permanente y durable.

Los caballos tienen un espacio corporal ovalado alrededor de su cuerpo de alrededor 2 metros. Este espacio es tan importante como en los humanos. Significa que solamente lo abren cuando hay confianza. Si observamos una manada en un prado, veremos que algunos caballos andan muy juntos, por ejemplo, una yegua con su hijo o hija, el padrillo con la yegua más vieja, o caballos que se criaron juntos. Por lo tanto, cuando un caballo nos permite entrar en su espacio, significa que nos considera un compañero íntimo. Ellos construyen amistades profundas e íntimas que pueden durar toda la vida y extrañan a sus amigos como extrañamos nosotros a los nuestros. Según algunos estudios el tamaño del centro emocional del caballo, ubicado en el sistema límbico del cerebro, tiene el mismo tamaño que en el hombre

Aunque algunas personas podrían haber pensado que el caballo era obstinado,  lo que más necesitaba era contacto, comunicación y confianza, pero como él había intentado comunicarse y no había sido comprendido, su confianza estaba quebrada y sólo podía reaccionar con su lenguaje, alejándose, temblando. 

Cuando un caballo ha sufrido tanto, conviene trabajar de a poco para no presionarlo, pero con la intención de que se quede con algo positivo. 



Fotos: Constantino Sánchez Martínez
Nuevos estímulos en un ambiente diferente



Paso cuatro
Cambio de circunstancias
Trabajo por la tarde. Cuando llegamos a su box: ¡Sorpresa! Uno de los asistentes lo estaba masajeando en el cuello, el temblor había disminuido en un 70 %.

Cambio de ambiente: El corral. Para tener otras opciones de comunicación, le abrimos la puerta del box y lo dejamos salir, guiándolo entre todos para que entrara en un piquete. Se tomó su tiempo para investigar, caminar, defecar, orinar, oler y hacer lo necesario. Como necesitamos la atención del caballo para trabajar, conviene dejar que haga lo que necesite hasta que pueda prestar atención. Un caballo suelto se muestra mejor. Negrito mostró que le costaba moverse, estaba tenso, contraído, por falta de ejercicio y fundamentalmente por falta de confianza en sí mismo.
¿Cómo podía hacer contacto? Si me acercaba, buscaba los rincones, huía, entonces lo sacaba de allí sin presionarlo demasiado porque quería que me tomara por amiga y no como predadora.  De este modo fue entendiendo que yo era su zona de seguridad y fui entrando de a poco en su espacio corporal. Si se quedaba cerca y se dejaba acariciar, no lo echaba. A medida que entendía esto, fue dejándose acariciar sin necesidad de huir.  Cuando Negrito entendió que estar cerca era seguro, dejó de huir. Aunque le costaba, se notaba como intentaba comprender. Cuando mascó varias veces y dejó de huir, nuevamente lo dejé descansar - recompensa o refuerzo positivo. Esto es fundamental, de algún modo tenía que decirle que estaba haciendo las cosas bien. Es cuestión de calidad y no de cantidad. Esta técnica es muy efectiva, porque cuando el caballo entiende lo que se le pide y sobretodo cuando lo hace por su propia voluntad, ¿para qué seguir insistiendo?, es más eficiente dejarlo "pensando".  Ellos también asimilan sus procesos mentales y la próxima vez empezaremos donde dejamos en vez de tener que hacer todo nuevamente.

El hecho que haya querido corcovear, en un animal tan reprimido fue  un intento de liberación de energía contenida y por supuesto una reacción sana. Incluso como técnica, lo estimulé a que volviera a hacerlo. Había que ver cómo estaba su columna antes del trabajo, sus patas estaban metidas para adentro por tanta tensión y miedo, y como terminó el trabajo con la columna estirada, las patas bien apoyadas y la mirada abierta, franca, confiada. Fue una alegría verlo corcovear y mostrarse caballo. ¡Había perdido la confianza hasta en su propio cuerpo! Usamos lo que el animal nos brinda. Poco a poco empezó a darse cuenta que podía moverse y que no era castigado por ser un caballo.

Paso cinco
Desensibilización
A la mañana siguiente estaba con su cabeza afuera buscando contacto, sin retroceder como el día anterior. Me dejé llevar por la intuición, porque habían niños y pensé: “¡que bien le haría estar con ellos!”. Si son niños tranquilos sin expectativas, funcionan de un modo que tranquilizan al animal. Si tenemos demasiadas expectativas, podemos perder lo que el animal nos brinda.
¿Qué es la desensibilización? Es la capacidad que tienen los caballos para acostumbrarse a ciertas situaciones del medio ambiente, como los gansos, teros o perros. Es probable que un potrillo que ve un ganso por primera vez, se asuste, pero como su madre y los otros miembros del grupo no se asustan, se va acostumbrando, se desensibiliza y aprende a discernir: "esto es peligroso, esto no lo es". Si el caballo no tuviera esta capacidad, viviría huyendo.

Pusimos un fardo de pasto en un rincón del corral, el rincón que elegía, donde se sentía más seguro. Cuando iba a comer, uno de los niños se paraba cerca con el bozal. Aunque le costaba estar cerca, se fue acostumbrando. Luego el niño hacía movimientos bruscos con el bozal y su reacción era de alejarse. Pero de a poco se fue dando cuenta que no le hacía daño. Cuando llegaron unas niñas, entre todos le tiraban pastos al cuerpo. Por supuesto, que al principio, se asustó mucho, sin embargo, la reacción no tenía que ver con el dolor, sino con el recuerdo del dolor. Éste fue el objetivo, el de quitarle el miedo al dolor, porque muchas veces el problema principal en el caballo, es el miedo al dolor, el miedo al castigo, al miedo a sufrir. Quería demostrarle que no queríamos hacerle daño y lo entendió rápidamente, porque finalmente se quedó comiendo cerca de los niños aunque le tiraban pastos en todo su cuerpo. Estos movimientos bruscos, inesperados, de personas que no conocía, fueron una exigencia para él, que pudo soportar muy bien. Retrocedía y miraba, para volver y quedarse un poco más confiado. Cada tanto yo entraba al piquete y lo hacía trabajar con la intención que me aceptara. Lo bombardeamos de estímulos aparentemente amenazantes, pero cariñosos al fin. Y así nos respondió. Le cambiamos una idea condicionada. Juntamos el cabestro, con el pasto y la voz calmante como estímulos positivos. Volví a trabajar presionándolo cuando huía y quedándome quieta cuando se me acercaba y la distancia de huída disminuía en varios centímetros cada vez. Lo hice con el bozal en la mano y sin él. Terminó el trabajo distendido.

Una clave: estar atentos a lo que puede hacer realmente.

Último paso
La memoria - Dejarlo con el mejor recuerdo
Como solo pude trabajar dos días con él, mi meta fue dejarlo con un buen recuerdo profundo en la memoria de larga data. Cuando terminó de comer, lo llevé a otro rincón y lo acaricié con más fuerza, poniendo más intención en mis manos, diciéndole: podes confiar. Se dejó acariciar, me buscaba, se quedaba cerca. Nuevamente lo dejé porque ese día había hecho un gran avance, y merecía su recompensa: el descanso.  
Llegué hasta este paso del trabajo. Algunos de mis alumnos que siguen yendo a la escuela, se tomaron el trabajo de seguir en contacto con él: le ponen el bozal, los busca y camina con ellos en el corral. Volví a verlo a los dos años, nuevamente colaboró en un curso. Estaba muy bien y aunque padrillo, compartió el espacio con yeguas y machos muy tranquilo.

Anahí Zlotnik  - Veterinaria MP 4746